
El revuelo de la información, crítica y opinión nacional giran hoy a la ya oficial salida de MVS noticias de Carmen Aristegui.
Los motivos de esta salida son poco claros y con muy poca información las redes sociales han dado vuelo a la opinión, dividida, de los muchos porqués de esta situación. Indudablemente todos sabemos que esta repentina salida algo tiene que ver con lo argumentado por la periodista sobre el supuesto alcoholismo de nuestro Señor Presidente y lo burdamente expuesto mediante una lona impresa por el Diputado Fernández Noroña. Se dice-y tristemente lo pongo así porque la propia periodista no ha emitido aun alguna postura sobre su salida de esa empresa- que MVS pidió a Doña Carmen una retractación sobre sus cuestionamientos hechos al aire y al público en general sobre el supuesto alcoholismo de Calderón, y la necesidad de la Presidencia de tomar una postura clara ante estas “graves” aseveraciones. El resultado de esto hoy ya todos lo sabemos, la salida forzada y obligada de Doña Carmen de MVS por no convenir con las políticas de esa misma empresa.
Fuera del fanatismo que engendra esta situación-hay quienes ya martirizaron a Doña Carmen con un halo más puro que el de la misma Virgen de Guadalupe-la realidad se sitúa en un despido de un empleado por no convenir a las políticas institucionales de una empresa privada; políticas que nos guste o no, no están sujetas a discusión de la opinión publica ya que solo responden a los intereses de sus accionistas y/o dueños. Si las políticas de MVS dicen ciertos lineamientos, sus empleados deben a toda costa convenir estos intereses siempre y cuando no se infrinja algún delito que este por arriba de estos lineamientos.
Se dice que se a ha mancillado la libertad de expresión, sin embargo personalmente considero que nuevamente se cae en este juego sencillo de culpar y justificar el derecho de hablar y cuestionar sin fundamento alguno.
La palabra la tiene Carmen Aristegui y será ella quien, con su versión de los hechos, clarifique si en esta ocasión hubo censura o un sometimiento de la libertad de expresión. Si ella calla sobre su situación-cosa común de algunos periodistas al verse bajo la lupa minuciosa de la sociedad- será la primera en deshonrar esa libertad de expresión que tan barata se ha vuelto hoy en día.
En fin, estos, estos son hoy nuestros medios de comunicación. (aclaro, no todos)

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