Uno de los temas álgidos en las redes sociales en estas últimas semanas en el Sureste de este hermoso estado de Coahuila ha sido, sin duda alguna, la discrecionalidad de los Medios de Comunicación, impresos y electrónicos, sobre los hechos recientemente ocurridos en el marco de la guerra contra el narcotráfico.
A esta temblorina en las manos sobre el teclado y voz entrecortada en los micrófonos de ciertos “comunicadores y periodistas locales” súmele usted la transmisión en vivo de un supuesto exorcismo en el merito saltillo, siendo esta la nota principal de toda una cadena decentemente equipada de tecnología, lo que nos queda es una infame y muy lamentable red de comunicadores y medios informativos perdidos en el mar de la noticia y flotando gracias a lo intrascendente, a lo que no genera valor para la ciudadanía.
Sin conocer a detalle las situaciones por las que se da este fenómeno de manipulación de la información por medio de los distintos canales establecidos, como ciudadano de a pie, común y que usa el trasporte urbano presumo que simplemente el hecho se debe a la obediencia de la sentencia Plata o Plomo.
Cierto, muy cierto es el peligro de estar en esos zapatos de periodistas que no sienten las garantías de seguridad para realizar su trabajo, pero de eso a tergiversar de manera grotesca la realidad priorizando lo intrascendente sobre lo importante existe un marco de ética inmenso de diferencia.
Ya lo dijo el periódico de mayor circulación de la ciudad capital en un escueto comunicado semanas atrás: mientras no existan las garantías de seguridad ofrecidas y palpables por medio del estado-Federal, Estatal y Municipal-las versiones de esa casa editora se centrarán en la oficial, emitida por las autoridades. Ante tal declaración la pregunta que resulta es ¿y donde quedo el verdadero periodismo, ese que indaga y confronta versiones?
Tristemente tenemos también el panorama que el otro lado de la tortilla ofrece. Los periodistas de Nuestra querida Comarca Lagunera han sufrido ya lamentables pérdidas, brutales asesinatos y atentados humeantes por aquellos que han osado, medianamente, informar sobre lo que sucede en tan caliente región.
La moneda esta en el aire y al parecer cualquiera de los escenarios para los medios de comunicación no es nada fácil. Sin embargo la decisión de informar con veracidad allí esta, y esta deberá estar fundamentada en los valores y ética profesional que envuelva a cada uno de ellos.
Finalmente y para aderezar aun mas de tensión el manejo de la información al Gobierno del Estado de Coahuila se le ocurrió la brillante idea de ir maquilando una ley mordaza ante el flujo inmenso de información que fluye y confluye entorno a las redes sociales. Bajo el supuesto de no admitir rumores la Fiscalía pretende sancionar-aun no se como ni bajo que marco jurídico-a quienes mediante 140 caracteres generen supuesto pánico en la ciudadanía.
A esta temblorina en las manos sobre el teclado y voz entrecortada en los micrófonos de ciertos “comunicadores y periodistas locales” súmele usted la transmisión en vivo de un supuesto exorcismo en el merito saltillo, siendo esta la nota principal de toda una cadena decentemente equipada de tecnología, lo que nos queda es una infame y muy lamentable red de comunicadores y medios informativos perdidos en el mar de la noticia y flotando gracias a lo intrascendente, a lo que no genera valor para la ciudadanía.
Sin conocer a detalle las situaciones por las que se da este fenómeno de manipulación de la información por medio de los distintos canales establecidos, como ciudadano de a pie, común y que usa el trasporte urbano presumo que simplemente el hecho se debe a la obediencia de la sentencia Plata o Plomo.
Cierto, muy cierto es el peligro de estar en esos zapatos de periodistas que no sienten las garantías de seguridad para realizar su trabajo, pero de eso a tergiversar de manera grotesca la realidad priorizando lo intrascendente sobre lo importante existe un marco de ética inmenso de diferencia.
Ya lo dijo el periódico de mayor circulación de la ciudad capital en un escueto comunicado semanas atrás: mientras no existan las garantías de seguridad ofrecidas y palpables por medio del estado-Federal, Estatal y Municipal-las versiones de esa casa editora se centrarán en la oficial, emitida por las autoridades. Ante tal declaración la pregunta que resulta es ¿y donde quedo el verdadero periodismo, ese que indaga y confronta versiones?
Tristemente tenemos también el panorama que el otro lado de la tortilla ofrece. Los periodistas de Nuestra querida Comarca Lagunera han sufrido ya lamentables pérdidas, brutales asesinatos y atentados humeantes por aquellos que han osado, medianamente, informar sobre lo que sucede en tan caliente región.
La moneda esta en el aire y al parecer cualquiera de los escenarios para los medios de comunicación no es nada fácil. Sin embargo la decisión de informar con veracidad allí esta, y esta deberá estar fundamentada en los valores y ética profesional que envuelva a cada uno de ellos.
Finalmente y para aderezar aun mas de tensión el manejo de la información al Gobierno del Estado de Coahuila se le ocurrió la brillante idea de ir maquilando una ley mordaza ante el flujo inmenso de información que fluye y confluye entorno a las redes sociales. Bajo el supuesto de no admitir rumores la Fiscalía pretende sancionar-aun no se como ni bajo que marco jurídico-a quienes mediante 140 caracteres generen supuesto pánico en la ciudadanía.
Así pues esta nuestro Estado. El miedo no anda en burro así que usted ya sabe. La verdad será difícil encontrarla en este entorno, sin embargo no queda mas que continuar y no claudicar en esta misión de informarnos, y que sea esta información la que genere nuestras mejores decisiones.
“La verdad nos hará libres”
“La verdad nos hará libres”

No hay comentarios:
Publicar un comentario