Paradójicamente cuado la alegría de unos cuantos se esparcía en la Constituyente ciudad de Querétaro, a cientos de kilómetros al norte, el pánico y a psicosis generada por una repentina y prolongada balacera amordazaba a la totalidad de la ciudad de Saltillo.
Los resultados y saldos finales de este viernes rojo en la capital coahuilense aun no pueden cuantificarse de manera exacta, sin embargo hoy podemos saber que la peor balacera en mucho tiempo en la multicolor ciudad se gestó casi de manera simultánea con la toma de posesión del Profesor Humberto Moreira como dirigente Nacional del PRI.
¿Lamentable coincidencia? La interrogante parece contestarse sola.
Casi como consecuencia inevitable la Atenas de México finalmente sucumbió ante la presión que la misma podredumbre del narcotráfico genera no solo por si sola, sino por las redes de corrupción e infiltraciones en las autoridades locales y estatales. Era ya muy poco pensable y creíble que Saltillo, siendo uno de los pasos obligados en el trasiego de drogas entre el norte y centro del país quedará exenta casi de manera milagrosa de la contaminación mortal de la sociedad que este terrible problema conlleva.
Lamentable decirlo pero es cierto: Humberto Moreira a lo largo de 5 años logró esconder de manera casi mágica la problemática del narcotráfico en su querida tierra, en la tierra del sarape. Cierta la existencia de hechos violentos en ese periodo de tiempo sin embargo podía decirse que la situación estaba bajo control. Aunado a este “sometimiento” o “pacto”, el servilismo político y timorato de la mayoría de los medios de comunicación allanaron el panorama causando una falsa atmósfera de seguridad y bienestar.
Bastaron escasos meses de la ausencia de Moreira en la capital coahuilense, para que la industriosa ciudad del noreste experimentara de manera trágica lo que casi a diario se vive en el estado entero: movilizaciones, tiroteos, civiles heridos y en algunos casos asesinados.
Las enseñanzas para el fuerte pueblo de Saltillo deberán ser muchas y todas ellas girando en torno a la mentira que se vivió durante estos años. Cierto, se hicieron cosas buenas sin embargo todo queda opacado cuando el principal problema de la nación se combate de manera local con evasivas, censuras y distorsión de la información.
Viene un periodo de reflexión previo a las elecciones de julio en Coahuila. La moneda esta en el aire. Queremos seguir viviendo en una sociedad en donde –aparentemente-no pasa nada? ¿Queremos un Coahuila con muchos uniformes para los muchachos en las escuelas públicas pero que de manera simultanea y oculta se pacta y se deja funcionar el menudeo de narcóticos en las esquinas de los centros educativos? ¿Queremos seguir con la farsa de pasear “tranquilamente” por una ruta recreativa sabiendo que en ese mismo pavimento transita diariamente de manera impune la delincuencia de mayor grado y refugiada en esta bella ciudad?
La pregunta esta en el aire y la respuesta es solo nuestra.
Este, este es nuestro Estado y de nosotros depende cambiarlo

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