"Yo no se nada de la historia: Pero se que hasta hoy no se ha escrito la historia desde el punto de vista del hombre de la calle, del pueblo, del lector. Y ése será mi punto de vista"
G.K CHESTERTON

jueves, 29 de septiembre de 2011

Lluvias de Septiembre

Habían pasado ya algunos años y ella aun no comprendía su muerte. No podía acostumbrarse a que esas cosas suceden como cuando las hojas caen en octubre, o antes, cuando en septiembre, como hoy, las lluvias son extrañas y grises.

No podía acostumbrarse y sin embargo había aprendido a curarse la herida que precisamente hoy, en septiembre vuelve a abrirse porque un día como hoy se fue sin avisar, sin despedirse.
Se había acostumbrado también a pensar en que la lluvia que cae en estos días son las lágrimas que faltaron de su parte. -¿Por qué te fuiste? Así como así, sin una lagrima de despedía-. Ayer solo había pedido una lágrima, hoy el cielo le regresa nubarrones y aguaceros que son poco para lo que le extraña.

Habían pasado ya algunos años y ella, aun sin comprender su muerte seguía caminando. Aprendió a perderse y aceptarse en esa lluvia que parece que no deja de caer; a mirar de frente.
Aprendió precisamente en estos días de septiembre, entre el agua y el cielo gris, que estaba él-otro- y que sin saberlo le daba otro sabor a las mismas gotas de agua que mojaban su frente
Septiembre y sus lluvias tienen algo extraño. Jamás un septiembre será igual, menos para ella.
En uno aprendió a nunca acostumbrarse a su partida; a reclamarle al cielo el más airado de los aguaceros, las lágrimas que jamás dejó. En otro, el de hoy, volvió a sonreír y a exigirle a la lluvia le regresará la humedad de otros labios, los de él, que sin saberlo, daba un sentido diferente a esa agua que apenas cae.

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