
Basta con salir al centro de al Ciudad, de cualquier ciudad; salir después de las 7:30 pm, cuando la luz del sol parece estar desapareciendo entre el pavimento, mirándose pequeños destellos entre los edificios altos, grises y que si se observa con detenimiento pueden identificarse las mil manchas ocasionadas por la contaminación, resultado inequívoco de la combustión de los autos y autobuses. A esa hora de la tarde, o como mi abuela solía decir, tardenoche, la luz del día comienza a disiparse entre el cansancio colectivo de un martes cualquiera, lleno de pesares, vacío de esperanza, como cualquier otro martes.
Sin embargo conforme la luz empieza a esconderse tras de esos edificios, nuevas luces comienzan a destellar en esencias neon, esas luces que adivinan la clandestinidad de lo que estuvo oculto durante toda la mañana y que ya en este inicio de la noche comienzan a nacer, a reproducirse. Luces que advierten la existencia de esos lugares a los que de niño solía temer y que hoy parecen ser el refugio idóneo para la reflexión citadina y popular: Las Cantinas.
En estos tiempos es difícil encontrar una cantina “limpia” de la situación que arrastra día con día nuestra nación entera; esa del narcotráfico, de la droga, de la prostitución, del abandono, de la soledad. Sin embargo los martes son diferentes; son en estos días cuando existe una tregua; la tregua del 2 x 1.
2 x 1 de Caguama y en el mejor de los casos carne asada a llenar. Esos son los benditos martes. Esos martes en donde la crisis pareciera no afectar la economía del cantinero, que con gusto pone a la disposición de cualquier borrachin promedio, una Caguama acompañada de otra sin el costo de la primera. La carne asada no es en todos los lugares pero donde hay, la sensación de felicidad es evidente entre cualquier comensal.
Tal vez en esta vida y en estos tiempos los milagros del cielo ya no existan, por eso nosotros los terrenales y pecadores tenemos que buscar nuestras satisfacciones.
Así que sin más preámbulo disfrutemos este martes con un 2 x 1 a su Salud!
Sin embargo conforme la luz empieza a esconderse tras de esos edificios, nuevas luces comienzan a destellar en esencias neon, esas luces que adivinan la clandestinidad de lo que estuvo oculto durante toda la mañana y que ya en este inicio de la noche comienzan a nacer, a reproducirse. Luces que advierten la existencia de esos lugares a los que de niño solía temer y que hoy parecen ser el refugio idóneo para la reflexión citadina y popular: Las Cantinas.
En estos tiempos es difícil encontrar una cantina “limpia” de la situación que arrastra día con día nuestra nación entera; esa del narcotráfico, de la droga, de la prostitución, del abandono, de la soledad. Sin embargo los martes son diferentes; son en estos días cuando existe una tregua; la tregua del 2 x 1.
2 x 1 de Caguama y en el mejor de los casos carne asada a llenar. Esos son los benditos martes. Esos martes en donde la crisis pareciera no afectar la economía del cantinero, que con gusto pone a la disposición de cualquier borrachin promedio, una Caguama acompañada de otra sin el costo de la primera. La carne asada no es en todos los lugares pero donde hay, la sensación de felicidad es evidente entre cualquier comensal.
Tal vez en esta vida y en estos tiempos los milagros del cielo ya no existan, por eso nosotros los terrenales y pecadores tenemos que buscar nuestras satisfacciones.
Así que sin más preámbulo disfrutemos este martes con un 2 x 1 a su Salud!
*Ilustración de Ciudad a Fílo/Novela Gráfica/AdalbertoMontes-CarlosAlmonte

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