
Al disparar, no será la pistola quien haga fuego, sino él mismo: de sus propias entrañas ha de venir la bala cuando abandona el cañón siniestro. El y su pistola son una sola cosa. Quien cuente con lo uno contará con lo otro y viceversa. De su pistola han nacido y nacerán, sus amigos y sus enemigos.
Martín Luis Guzmán.

No hay comentarios:
Publicar un comentario