No es tu cuerpo, es la tinta que lo recorre, haciendo figuras caprichosas que sólo tu y yo recordamos al mirarnos así, sin más.
Es la tinta que recorre lo segmentos más precisos de tu ser, de tu espalda, de tu todo lo que me recuerda lo humano que somos, lo perfecto que eres.
Es la tinta, no tu cuerpo.
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