Nunca te dejaste caer
en estos brazos, en estos sueños, en el placer
de la irracionalidad marcada
siempre en el atardecer
Nunca te dejaste caer
sin dejar de ser, lo que siempre has querido creer.
Si me recorriste, te entregaste, en un momento
pero solo eso, sin enloquecer
Nunca te dejaste caer.
Te ataste el corazón
e inventaste una pasión.
Solo eso, sin pertenecer
Nunca te dejaste caer
y el olvido nos lo hara saber,
mientras el espejo y su reflejo
me espera en otro atardecer.
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