El escribir me ha vuelto un poco más loco, un poco más tonto
y tanto más perdido de lo que estaba antes. Por algo me refugié en los números y en las
reacciones, en la ingeniería de lo invisible, en lo que poco me generaba dolor.
Dulce tentación de escribir y de regresar a lo prohibido. Lo sé, lo busque inconscientemente
y aquí estoy, un tanto más perdido que años atrás. Mas viejo, menos sabio y mas
lastimado que lo usual. No es una queja ni un reclamo a los excesos de vivir
con sangre, de escribir la vida. Es simplemente la nota para el final.
Todo tiene un principio y un fin. Este es el fin de Letras
Con Sangre. No fue un parto usual, incluso no se logró, se abortó, pero tuvo un
instante de vida, de felicidad, y entre la tristeza el recuerdo quedará.
No hay más que escribir, no hay más Letras Con Sangre. Nos vemos hasta que tú, inspiración, vuelvas
sin más daños. Aquí estaré aguardando, listo para poder vivir y escribir algo
de lo que menos duela.

No hay comentarios:
Publicar un comentario